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ACoruña recibe el primero de los dos elevadores de féretros para cumplir la normativa UNE 280

A Coruña recibe el primero de los dos elevadores de féretros Torrelemar 4R encargados para sus cementerios

El Ayuntamiento de A Coruña ha recibido el primero de los dos elevadores portaféretros modelo Torrelemar 4R que tiene encargados para sus cementerios municipales. La máquina se entregó el pasado miercoles y ya presta servicio en el cementerio de San Amaro, mientras que la segunda unidad está prevista para el proximo mes. Los equipos renuevan parte del material con el que trabajan las brigadas municipales y sustituyen a máquinas que habían llegado al final de su vida útil.

La ciudad gestiona tres camposantos municipales —San Amaro, Santa María de Oza y Santa Cecilia de Feáns—, con un volumen de inhumaciones que hace la elevacion de féretros una operación diaria. Hasta hace no tantos años esa maniobra se resolvía a pulso, con cinchas y la fuerza de tres o cuatro operarios. Funcionaba, pero pasaba factura: lesiones de espalda, bajas laborales y el riesgo, nada teórico, de perder el control de la carga con la familia.

Los equipos incorporados son de accionamiento eléctrico y tracción a las cuatro ruedas, diseñados para desenvolverse en los viales estrechos, las pendientes y los firmes irregulares propios de un recinto cementerial. El movimiento es motorizado y controlado, para una capacidad de carga de 400 kg. Al funcionar con baterías, no emiten humos ni ruido de motor, algo que en San Amaro tiene una lectura añadida: es un cementerio catalogado, integrado en la Ruta Europea de Cementerios, y por él circulan a diario tanto operarios como visitantes.

En la elección pesó, junto a las prestaciones, la documentación técnica de los equipos. Es un aspecto que en este sector no siempre se mira con la atención debida, y que solo se echa en falta cuando ocurre un accidente y hay que demostrar que la máquina estaba en regla. Las plataformas suministradas cuentan con marcado CE conforme a la Directiva 2006/42/CE, certificados y ensayos según la norma UNE-EN 280, además del manual de instrucciones, la declaración CE de conformidad y el expediente CE de tipo técnico de construcción.

Ahí está el sentido de la inversión. Cumplir la normativa de máquinas y la de prevención de riesgos laborales ha dejado de ser un trámite administrativo: es lo que protege físicamente a la plantilla y lo que respalda a la administración ante una inspección o una reclamación. En un oficio en el que cuesta encontrar relevo generacional, ofrecer condiciones de trabajo dignas es además una forma de retener a quienes ya están.